ABUSO SEXUAL INFANTIL
Definición
Se define como “los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. (Re, 1999). p.98
El abuso sexual infantil es una de las manifestaciones más graves del maltrato ejercido hacia los niños y niñas y ocurre cuando un adulto utiliza la seducción, el chantaje, las amenazas o la manipulación psicológica para involucrarlos(as) en actividades sexuales de cualquier índole.
Este tipo de manifestación además puede ser cometido por menores de 18 años, cuando es mayor de edad que la víctima o cuando el agresor está en posición de poder o control sobre otro.
Esta forma de maltrato infantil representa un problema social de grandes proporciones, sobre todo por el sufrimiento que esta experiencia ocasiona en la vida de las víctimas y sus familias, ya que los efectos inmediatos y de largo plazo constituyen una amenaza potencial al desarrollo psicosocial de los niños, niñas y jóvenes que han sufrido estas situaciones. Asimismo, impacta en el modo de relacionarse de las víctimas, quienes corren el riesgo de validar patrones de interacción abusivos, reproduciéndolos en la vida adulta.
El abuso sexual es cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, con contacto y sin contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Es por esto que tanto padres como demás familiares deben estar alertas ante cualquier situación donde se vea involucrado un niño, niña o adolescente, y así evitar daños mayores tanto psicológicos como físicos, preservando la integridad de los mismos, y en el caso de que ocurra este tipo de abuso denunciarlo ante las autoridades competentes.
Características
El abuso sexual siempre constituye una forma de violencia física o mental, por la cual el adulto se aprovecha tanto de la confianza del niño como de su superioridad, teniendo como consecuencia que el niño/a no comprenda la gravedad del hecho debido a su inmadurez psicosexual, por lo cual no está en disposición de dar consentimiento o negarse libremente.
El abuso sexual no se limita necesariamente a la relación entre hombre y niña, sino que puede extenderse hacia los niños, aunque el primero es el más frecuente.
En la mayor parte de los casos, el autor proviene del entorno social del menor y no es un extraño.
El abuso sexual generalmente no se produce de manera aislada sino que se prolonga durante años.
Los niños y niñas perciben de manera instintiva dónde empieza la explotación de su cuerpo.
El abuso sexual se produce cuando el adulto se sirve de su autoridad para aprovecharse de la relación de dependencia del niño y/o niña.
¿Qué tipo de niño o niña puede ser víctima de Abuso Sexual?
Puede ser víctima de Abuso Sexual cualquier niño o niña. No existe un perfil o característica específica que determine la ocurrencia del abuso en un tipo de niño o niña y en otros no. El abuso Sexual Infantil se da en todas las clases sociales, religiones, y niveles socioculturales, y afecta a niños y niñas de diferentes edades.
No obstante se han identificado algunas características que constituyen factores de riesgo para la ocurrencia del Abuso Sexual Infantil:
Falta de educación sexual.
Baja autoestima.
Necesidad de afecto y/o atención.
Niño o niña con actitud pasiva.
Dificultades en desarrollo asertivo.
Tendencia a la sumisión.
Baja capacidad de toma de decisiones.
Niño o niña en aislamiento.
Timidez o retraimiento.
Fases
Según afirma Galdós (cit. por Castañeda, 2003) es posible detectar 3 fases principales en el desarrollo del abuso sexual infantil, a saber:
Fase de Inicio o “enganche”: Cuando el abusador logra establecer con su víctima un nivel de acercamiento y se asegura que éste no contará a nadie el contacto establecido. En esta fase el niño, dependiendo de la edad que tenga, se encuentra confundido y por lo general no entiende lo que ocurre.
Fase de Continuidad: Una vez asegurado el silencio e la víctima, el abusador buscará sinnúmero de ocasiones para estar juntos, aumentando el abuso sexual, pudiendo llegar hasta la penetración. En esta fase dependiendo de la edad del niño es posible que trate de evitar la presencia del abusador, lo cual puede tomarse como un indicador del abuso.
Evidencia o Confirmación: Se produce de manera abrupta, y es cuando el abusador es sorprendido o porque la víctima cuenta lo que ha ocurrido. Es la fase de mayor tensión en la familia de la víctima, generalmente reaccionan de manera violenta contra el abusador, pero también es muy frecuente que interroguen de manera incisiva al niño/a, situación que lo/a confunde más acentuándose los sentimientos de culpa.
Tipos de Abuso Sexual
Penetración vaginal, oral y anal.
Penetración digital.
Caricias.
Proposiciones verbales explícitas.
Abusos considerados “de menor gravedad” por algunos adultos, pero que asimismo, constituyen una “utilización” del cuerpo infantil para satisfacción de los adultos:
Tocamiento o manipulación de los genitales del niño.
Obligar al niño o niña a tocar los genitales del adulto o manipularlos, a menudo bajo la apariencia de “juego”.
Masturbación en presencia del niño y/o niña.
Obligar al niño o niña a masturbarse en presencia del adulto.
Frotamiento del pene contra el cuerpo del niño o niña.
Mostrar ilustraciones pornográficas al niño o niña.
Hacer fotografías pornográficas o películas del/con el niño o niña.
Por último, los siguientes comportamientos se consideran abusos sexuales incipientes:
El adulto se muestra desnudo delante del niño o la niña.
El adulto le muestra sus genitales al niño o niña.
El adulto quiere “dar el visto bueno” al cuerpo del niño o la niña.
El adulto observa al niño o la niña al desvestirse, bañarse, lavarse, en el aseo; en algunos casos puede ofrecerle su ayuda para ello.
El adulto besa al niño o la niña de forma muy íntima (“beso con lengua”).
¿Cómo prevenir el Abuso Sexual Infantil?
Explicarle a los niños y a las niñas que los órganos genitales son su partes íntimas y que no deben permitir que alguien los toque o pretenda tocarlos.
Explicarles que algunos adultos podrían amenazarlos diciéndoles que les harán algún daño o incluso matarán a sus padres o a ellos/as si cuentan acerca del abuso sexual a los que los someten. Dígales que esto es mentira, que nadie les hará daño, si confían en sus padres.
Escucharlos/as con atención cuando comenten sobre alguna situación irregular con extraños o familiares.
Cuando tenga que salir y se vea obligado a dejar a los niños o las niñas, busque a un adulto de su confianza para que lo, reemplace, explíquele sus gustos, preferencias y algún cuidado especial en caso de que sea necesario.
Seleccione cuidadosamente el centro educativo o el hogar de cuidado, investigue, si ha habido quejas anteriores.
Preséntese de improviso, para observar el trato que reciben los niños y las niñas.
Cuando un niño o una niña dice que alguien ha abusado o está abusando sexualmente de él o ella créale, pues generalmente ellos/as no mienten sobre estas cosas.
Recuerde que, los niños y las niñas, son nuestros más preciados tesoros y no podemos escatimar esfuerzos para que crezcan sanos física y mentalmente. Esa es nuestra misión como adultos responsables.
Consecuencias a corto plazo del Abuso Sexual
Físicas: pesadillas y problemas de sueño, cambios de hábitos de comida, pérdida de control de esfínteres.
Conductuales: Consumo de drogas y alcohol, fugas, conductas auto lesivas o suicidas, hiperactividad, bajada del rendimiento académico.
Emocionales: miedo generalizado, agresividad, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad, depresión, baja estima, rechazo al propio cuerpo.
Sexuales: conocimiento sexual precoz e impropio a su edad, masturbación compulsiva, exhibicionismo, problemas de identidad sexual.
Sociales: déficit en habilidades sociales, retraimiento social, conductas antisociales.
Consecuencias a largo plazo del Abuso Sexual
Existen consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas, por ejemplo:
Físicas: dolores crónicos generales, hipocondría o trastornos psicosomáticos, alteraciones del sueño y pesadillas constantes, problemas gastrointestinales, desorden alimentario.
Conductuales: intento de suicidio, consumo de drogas y alcohol, trastorno de identidad.
Emocionales: depresión, ansiedad, baja estima, dificultad para expresar sentimientos.
Sexuales: fobias sexuales, disfunciones sexuales, falta de satisfacción o incapacidad para el orgasmo, alteraciones de la motivación sexual, mayor probabilidad de sufrir violaciones y de entrar en la prostitución, dificultad para establecer relaciones sexuales.
Sociales: problemas de relación interpersonal, aislamiento, dificultades de vinculación afectiva con los hijos.
Indicadores físicos de Abuso Sexual
Dificultad para caminar o sentarse.
Lesiones, desgarros, magulladuras en los órganos sexuales.
Irritación del área anogenital.
Infecciones en zonas genitales y urinarias.
Enfermedades venéreas.
Presencia del esperma.
Embarazo.
Dificultades manifiestas en la defecación.
Hemorragias por la vaginal o por el recto.
Ropa interior manchada o rota.
Hematomas en el cuerpo, especialmente en los genitales.
Indicadores comportamentales del Abuso Sexual
Masturbación excesiva
Conocimientos y conducta sexuales impropios a su edad.
Interés excesivo, o el evitar todo lo de naturaleza sexual.
Comportamiento seductor.
Depresión o aislamiento de sus amigos y familia.
Desorden del apetito (perdida, anorexia, bulimia).
Regresiones, incapacidad para controlar esfínteres.
Problemas de sueño (insomnio, miedo y pesadillas).
Llanto continuo.
Excesiva agresividad.
Temor o rechazo a alguna persona.
Bajo rendimiento escolar.
Desconfianza en sí mismo.
Negarse a ir a la escuela, delincuencia.
Secretismo.
Evidencia de abusos o molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías.
Comportamiento suicida.
Otros cambios severos en su comportamiento.
Muchas veces no se notan señales físicas de abuso sexual en el niño o la niña pero si se notan en los genitales o en el ano, sólo pueden ser reconocidas por un médico. Con esta aclaración, no se puede decir que todos los niños y niñas que presenten esos cambios en su físico o comportamiento estén sufriendo el abuso sexual. De todas formas es recomendable acudir al pediatra para el chequeo y control del niño y la niña.
¿Dónde reportar el Abuso Sexual?
En las prefecturas o jefaturas civiles
Defensorías del Nino(a) y del Adolescente.
Consejos de Protección.
Fiscalías y Defensorías del Pueblo.
Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente.
Personal del sistema educativo y de salud.
El abuso sexual es un delito penal y requiere ser denunciado. La denuncia puede ser anónima, lo importante es que se actúe rápidamente para poner fin al abuso y prestar atención a el niño o la niña víctima del mismo.
La Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (LOPNA), se pronuncia al respecto de la siguiente manera:
“Quien realice actos sexuales con un niño o participe en ellos será
penado con prisión de uno (1) a tres (3) años.
Si el acto sexual implica penetración genital, anal u oral, la prisión
será de cinco (5) a diez (10) años.
Si el culpable ejerce sobre la víctima autoridad, guarda o
vigilancia, la pena se aumentará en una cuarta parte” (Art. 259).
“Todos los(as) niños(as) y adolescentes tienen derecho a ser
protegidos contra cualquier forma de abuso y explotación
sexual.
El Estado debe garantizar programas permanentes y gratuitos
de asistencia y atención integral a los niños y adolescentes que
hayan sido víctimas de abuso o explotación sexual”
(art. 33).
Por otra parte el Código Penal artículo 377 sanciona los actos lascivos con penas de dos (2) a seis (6) años cuando se afecte a niñas o niños menores de 12 años; y en el Articulo 376 establece agravantes cuando el hecho se cometiere por una persona que hizo uso de su relación de autoridad, de confianza o de las relaciones domésticas.
¿Cómo abordar el Abuso Sexual Infantil en el Sistema Educativo?
La educación sexual constituye una estrategia fundamental porque brinda a los niños y las niñas las herramientas necesarias para conocer y evitar las situaciones de riesgo, y de esta forma buscar ayuda oportuna cuando se sientan amenazados o intimidados.
En tal sentido, hay que informar a los niños y niñas sobre los abusos sexuales, pero también entrenarlos para que desarrollen ciertas habilidades que les permitan enfrentarse de una forma adecuada a situaciones peligrosas. Este entrenamiento debe desarrollar cuatro habilidades básicas:
Enseñarles a decir "no". Hay que propiciar que los niños y niñas expresen sus gustos e intereses y sepan que pueden discrepar con la gente abiertamente, que pueden pedir aclaraciones de las cosas y decir NO. NO a que toquen su cuerpo y NO a que invadan su intimidad.
Enseñarles a identificar el abuso. Muchas veces no son conscientes de lo que les está pasando. Además, han aprendido que deben respetar las peticiones de los adultos y cumplirlas. Por eso, es necesario que sepan identificar el abuso y diferenciarlo de otro tipo de contactos normales. Hay que dejarles claro que no deben admitir contactos inadecuados (los que tienen intención sexual o no les apetecen), pero sin fomentar el miedo al contacto con los seres queridos.
Enseñarles a afrontar la situación. No debemos pedirles que se resistan físicamente. Sólo deben, cuando sea posible parar al agresor. Es decir, en lugares donde hay gente próxima que puede oírlos o cuando tienen la fuerza suficiente para hacer frente al agresor, algo que puede ocurrir en el caso de los adolescentes.
Romper el silencio. Hay que enseñarles a que no guarden el secreto y a que se lo cuenten a un adulto porque así podrá ayudarles a superarlo y evitar que vuelva a ocurrir, o inclusive prevenir que ocurra el abuso sexual.
REFERENCIAS
Castañeda, A. Y Otros. (2003). Niñas y Adolescentes con historia de Abuso Sexual Infantil. [Documento en línea]. Disponible: http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art45001 [Consulta: 2008, Junio 7]
Currículo de Educación Inicial. (2005). Caracas: Grupo Dideáctico 2001.
Re, M. (1999). Educación Sexual en la Niñez. Buenos Aires: Editorial Ediba.
Quezada, V. Y Otros. (2006). Abuso Sexual Infantil. ¿Cómo conversar con los niños?. Santiago de Chile: Ediciones de la Universidad Internacional SEK.
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